Fabián Arrollo Cruz (1984).

Artesano de fibras vegetales. Originario de Pañhé, Tecozautla. Es cestero especializado en la creación de nuevos diseños de artesanías de carrizo con fines decorativos. Aprendió su labor después de contraer matrimonio y desempeña su labor junto con su esposa.

Algunos de los galardones que ha recibido a nivel estatal y nacional, se encuentran: 1er lugar en el V Concurso Nacional del Juguete Popular Mexicano (2015); 2o lugar en el VI Concurso Nacional del Juguete Popular Mexicano (2017) y mención honorífica en la VI edición del Concurso del Valle del Mezquital (2018).

Lorenzo Arroyo Hernández (1964).

Artesano de cestería a base de carrizo. Originario de El Pañhé, Tecozautla.
Transforma el carrizo ayudándose de herramientas sencillas como cuchillos, piedra para machucar el carrizo y seguetas. Su producción la vende principalmente en el municipio de Tequisquiapan, Querétaro; Ixmiquilpan y Tula en el estado de Hidalgo, así como en algunas partes del Estado de México.
Ha obtenido premios en diferentes ocasiones, por ejemplo un tercer lugar en la categoría de “tejido con fibras duras”, en la XLII edición del Concurso Gran Premio Nacional de México 2017. Participó con una canasta colgante con tapa.

Adelaida Beltrán Rafael (1939).

Artesana textil, originaria de San Nicolás, Ixmiquilpan. Especializada en el telar de cintura.
Aprendiz desde los 10 años de edad y junto a las mujeres de su familia ha aprendido complicadas técnicas de telar de cintura. Tras años de dedicación, algunos diseños los realiza de memoria y otros con apoyo del muestrario de su abuela. Trabajan desde tempranas horas en el patio de su casa, donde hay árboles para amarrar el telar.
Con el impulso del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) dio a conocer sus piezas por años en la Ciudad de México. Su trayectoria y dedicación le han llevado a obtener el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo (2008), en la categoría de creación popular.

Pánfilo Caballero Altamirano (1921-2018).

Artesano de fibras duras. Originario de Chicavasco, Actopan. Uno de sus productos destacados fue el “pachón”, pieza que funciona como impermeable y cobertor en cualquier clima y por el que se dio a conocer en diferentes lugares.
Creció observando a su bisabuelo, abuelo y padre, dedicarse a esta labor; por lo que a la edad de 5 años ya estaba creando sus primeras piezas y a partir de los 15 años hacía de esta labor su actividad de tiempo completo. Nicolasa Juárez Cruz, su esposa, es un referente importante en todo su proceso creativo.
En 2010 elaboró un pachón, un sombrero de hoyos, un sombrero de corona, un atrapanovias y aventadores para la colección El arte popular de Hidalgo. Rituales, usos y creaciones. A la edad de 93 años obtuvo el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo (2014), en la categoría de creación popular.

Bernardino Candelario Gómez (1976).

Nació en San Nicolás, Tenango de Doria. Dibuja y borda piezas que son conocidas como tenangos, pero él prefiere llamarles “bordados otomíes de la comunidad de San Nicolás”. Su madre, Rogelia Gómez Santiago, lo impulsó para que aprendiera a dibujar. Posteriormente, cuando tenía alrededor de 25 años, por sugerencia de su esposa Inocencia Retama Leyva incursionó en el bordado.
Entre 2013 y 2020 el maestro se ha hecho merecedor de siete premios nacionales, entre los que se encuentran tres primeros lugares: dos en el Concurso Nacional de Textiles y Rebozos en las ediciones de 2015 y 2018, y otro en el Gran Premio Nacional de Arte Popular (2018).
Desde su punto de vista, todas las marcas registradas deben reconocer el lugar de origen de las artesanías: “Nunca dejar atrás de dónde vienen, a lo mejor así se pueda recuperar algo […]”.

Jorge Cantera Pérez (1969).

Artesano dedicado al tallado de madera y escultura en hierro. Originario de Puerto Dexthi, Ixmiquilpan y vive en Tasquillo desde hace unas décadas. Aprendió siendo niño por iniciativa propia y jugando. Sus obras las construye a partir de materiales de reciclaje, principalmente madera, hierro, carrizo y barro. No tiene modelos pues hace diseños únicos a partir de su imaginación y del material a utilizar. Su trabajo trata de recrear una cultura milenaria y su orgullo otomí.
Ganador de premios y reconocimientos, entre los que se encuentra el 2º lugar en el Concurso del Valle del Mezquital (2011) y 3er lugar en II Concurso Estatal de Artesanías Hecho en Hidalgo.

Alejandro Castelán Padilla (1991).

Alejandro Castelán Padilla (1991). Artesano de obsidiana. Nació en Nopalillo, Epazoyucan. Bajo la guía de su papá, el maestro Juan Castelán Mata, a la edad de 15 años ya estaba elaborando sus primeras piezas.
En su taller familiar disfruta de la producción de piezas de joyería y otros artículos de decoración y algunas piezas para rememorar herencias prehispánicas. Igualmente, le gusta crear productos de innovación dentro de esta rama artesanal.
La calidad de sus trabajos le han permitido ganar premios estatales y menciones honoríficas.

María Guadalupe Castillo (1937).

Alfarera originaria de Chililico, Huejutla. Elabora ollas, macetas, jarras, floreros y molcajetes, entre otros objetos utilitarios.
Cuando tenía 11 años su madre le enseñó a modelar el barro. Por lo general, el barro lo consigue en el río y cuando no hay, lo compra.
La maestra ha sido merecedora de varios galardones tales como: entre ellos destacan el premio especial en la categoría de barro natural en la XXV edición (2000); el primer lugar en la XXXI edición en la categoría de barro de engobes (2006), así como el tercer lugar en la edición XLIII (2018).

Gerónima Castillo Martha (1928-2021).

Artesana bordadora y tejedora de ixtle y palma. Nació en Naxthey, Alfajayucan. El hilado de ixtle lo dominaba a los 8 años. De ahí, continuó su proceso de aprendizaje en raspar las pencas de maguey para obtener la fibra; posteriormente, con el manejo del telar de cintura a fin de producir ayates; además aprendió el bordado con hilo de algodón. Compartió sus conocimientos artesanales con las generaciones más jóvenes, mediante pláticas y talleres, en especial sobre el significado de la iconografía.
Reconocida con el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo (2015), en la categoría de promoción y difusión de la cultura y el arte popular. Falleció en febrero de 2021.

Leonardo Catalán Vázquez (1963).

Artesano de incrustación de concha de abulón, originario de El Nith, Ixmiquilpan. Produce alhajeros, instrumentos musicales en miniatura, porta lápiz, porta plumas, escudos, porta retratos, espejos, charolas, cajas para vino, entre otros objetos.
Se inició en el oficio de incrustar concha a la edad de 11 años con el maestro Francisco Pedraza Rosquero. Fue aprendiz durante 15 años y luego se independizó para hacer su propio taller. Por la calidad de su trabajo ha ganado premios estatales y nacionales, entre ellos un segundo lugar en el XXXIX Concurso Gran Premio Nacional de Arte Popular en 2014. Concursó con portarretrato tamaño postal, pasador y alhajero, les puso figuras muy pequeñas e incrustación fina.

María Petra Cresencio Santiago (1934-2021).

Artesana tepehua nacida en Huehuetla. Tejedora de telar de cintura, especialista en la elaboración del ta’pu’n, o quexquémetl tepehua.
A la edad de los 8 años ya dominaba la técnica de bordado pepenado, gracias a las enseñanzas de su abuela Ana y una vecina. Por lo que emprendió su aprendizaje En el telar de cintura. A mediados de la década de los cuarenta, tuvo la idea de reducir las dimensiones del quexquémetl y logró crear un estilo local.
En 2010 fue invitada a participar en la colección El arte popular de Hidalgo. Rituales, usos y creaciones donde se tiene en acervo un quexquémetl tepehua de uso ceremonial. Además, obtuvo el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo (2014), en la categoría de promoción y difusión del arte popular.
En 2021, fallece la maestra y es posible que con ella se vaya el conocimiento del ta’pu’n.

José Francisco Chalico Sánchez (1975).

Originario de la Ciudad de México. Comenzó a elaborar cartonería tradicional mexicana a la edad de 34 años, oficio que aprendió en la Fábrica de Artes y Oficios El Faro de Oriente, bajo la tutela del maestro Hugo Peláez. Sus estudios profesionales en diseño lo han favorecido para realizar su labor.
Realiza diseños de piezas monumentales y líneas de preproducción en función de la temporada. Lo que más le gusta hacer son alebrijes y cráneos.
Ha recibido menciones honoríficas y premios, entre los que se encuentran segundos y terceros lugares en el concurso Hecho en Hidalgo, organizado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) y dos premios por la elaboración de piezas para el Tren de la historia y el Tren de la historia de la Ciudad de México para el Museo de Arte Popular. Algunos de sus alumnos también han recibido premios en diversos certámenes.

Terecita Cruz García (1966).

Artesana de fibras vegetales. Oriunda de El Pañhé, Tecozautla. Comercializa sus productos en diferentes lugares del estado vecino de Querétaro, así como en el Valle del Mezquital, entre otros.
La calidad que imprime a sus obras le ha permitido recibir diferentes premios y reconocimientos, entre los más importantes se encuentra un premio a nivel nacional otorgado por FONART.

Matiana Cuaseosepa (1941).

Artesana textil. Mujer nahua de Santa Ana Tzacuala, Acaxochitlán. Especialista en la elaboración de prendas de la vestimenta tradicional de la comunidad de Santa Ana: el enredo o nagua, faja, blusa y el quexquémetl.
De la mano de su mamá, aprendió a elaborar la faja desde los 10 años y a sus 15 ya sabía hacer el quexquémetl. Parte de su trabajo lo ha dedicado a reproducir y reactivar el uso de prendas tradicionales ya olvidadas.
Ha participado en concursos nacionales, estatales y municipales, como ejemplo de sus premios se encuentra un tercer lugar en el XXXIX edición del Gran Premio Nacional de Arte Popular.
Además de bordar y tejer vende hierbas aromáticas en diferentes mercados, como té limón, manzanilla y epazote.

Frida Hyadi Díaz González (1996).

Artesana especializada en el telar de cintura, herencia de su familia originaria de El Mejay, Chilcuautla. Inició en este proceso de aprendizaje desde los 9 años, de mano de su mamá, Trinidad González. Su bisabuela ya hacía ayates de ixtle en telar de cintura, pero su abuela Martina García Cruz fue quien empezó a tejer con hilos de algodón.
Es importante para ella tejer en telar de cintura porque forma parte de su identidad como mujer indígena y lamenta que pocas personas jóvenes estén interesadas en este arte.
Fiel seguidora de la trayectoria de sus abuelos y su madre; ha obtenido algunos premios como: el Tercer Concurso Nacional Jóvenes Creadores de Arte Popular Mexicano (2015) organizado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart).

Martín Díaz Hernández (1965).

Nació en San Antonio Zaragoza, San Salvador. Realiza escultura en hierro desde hace tres lustros aproximadamente. Aprendió soldadura eléctrica en la secundaria, pero es autodidacta en cuanto a la composición de piezas escultóricas.
Sobresale que en su técnica evita cortes o adecuaciones innecesarias, con el propósito de no contaminar. Tiene en su haber un primer lugar con un Quijote acompañado de Sancho Panza, y un segundo lugar con un Jeep Willys.

Alicia Disciplina Trejo (1964).

Originaria de Pañhé, Tecozautla. Artesana que trabaja el carrizo. Su aprendizaje está fundado en el seno familiar, confeccionando canastas y floreros, pero ella también decidió incursionar en una línea de objetos decorativos y juguetes. Comenta que la carencia de juguetes en su infancia fue la motivación principal para crear algunas de sus piezas, como las muñecas y automóviles en miniatura.
Tiene en su haber varios premios entre ellos: 1er lugar en el III Concurso Nacional del Juguete Mexicano (2013); 1er lugar en la IV edición del Concurso Nacional del Juguete Popular Mexicano (2014); 1er lugar en el XXI Concurso de Nacional de Nacimientos Mexicanos en la categoría de fibras vegetales (2014); 2o lugar en la categoría de nacimientos mexicanos en la primera edición del Concurso Nacional “De principio a fin. Tradiciones populares mexicanas” (2016); 3er lugar en la VI edición del Concurso Nacional del Juguete Popular Mexicano en la categoría de fibras vegetales (2017).

Adela García Antonio (1986).

Originaria de San Clemente, Huehuetla y desde los 9 años vive en la comunidad de San Nicolás, Tenango de Doria. Se dedica a confeccionar y bordar textiles conocidos como tenangos.
Su aprendizaje lo inició en su pueblo natal con su mamá María Luisa Antonio Patricio, debido a que personas de San Nicolás les llevaban trabajo para bordar. Perfeccionó la técnica bajo la guía de su suegra, la bordadora Rogelia Gómez Santiago. Actualmente le enseña a su hija de 11 años. La calidad del bordado de un mantel la hizo acreedora de un premio en la XXXVII edición del Gran Premio Nacional de Arte Popular (2012). Adela García Antonio afirma que es primordial que se generen estrategias para apoyar a otras familias que no han logrado encontrar un mercado estable para sus piezas, pues por la necesidad de obtener un ingreso para sus familias se ven obligadas a aceptar intercambios comerciales poco justos.

Martina García Cruz (1941).

Maestra artesana tejedora en telar de cintura, sabe hilar ixtle, tejer ayates y bordar. Nació en El Mejay municipio de Chilcuautla, hace 79 años. Doña Martina comenzó a interactuar con el ixtle apenas unos años después de su nacimiento, pues formaba parte de la dinámica familiar. El telar de cintura lo descubrió a los 12 años, cuando el maestro Enrique Pedraza y la maestra Margarita Hernández García llegaron a la comunidad para impartir clases en la escuela recién inaugurada.
Es la primera persona de su familia y de su pueblo que aprendió a tejer en telar de cintura con la técnica de doble vista, que hoy en día es poco trabajada por la complejidad de su elaboración; sus dos hijas, Zita y María Trinidad, siguieron la tradición del telar de cintura. La señora Martina cuenta con muestrario de una, dos y tres alzaderas que contienen diseños de distintos tipos de animales, como venados, gatos, burros, águilas, pájaros, entre otros, y también motivos florales, como la flor del valle.
Como experta tejedora ha recibido galardones y premios nacionales, estatales y regionales y forma parte de los Grandes Maestros del Arte Popular, grupo impulsado por Fomento Cultural Banamex. De los premios obtenidos en los últimos años destacan el segundo lugar en el II Concurso Nacional El Arte Mexicano que Perdura (2015); el galardón nacional en el II Concurso Grandes Maestros del Patrimonio Artesanal de México (2015) y el premio especial en la VII edición del Concurso Nacional Grandes Maestros (2020). Entre las piezas que han sido galardonadas se encuentran ayates, manteles, quechquémetl, cortinas, entre otras.

Mario Gerardo Jahuey (1966).

Artesano de incrustación de concha de abulón. Originario de La Joya, Ixmiquilpan, hablante del hñähñu.
Su aprendizaje se inició a los 13 años como ayudante del señor Nicolás Pedraza Corona, para poder sufragar los gastos escolares cuando entró a la secundaria. Según la historia local, la incrustación de concha de abulón fue creada por los abuelos del señor Nicolás Pedraza a finales del siglo XVIII.
Ha ganado múltiples reconocimientos y premios, recuerda con especial cariño el primero, un tercer lugar en un concurso de artesanías realizado en la ciudad de Puebla en 1993; así como dos de los últimos: un primer lugar en el Gran Premio Nacional de Arte Popular (2017), en la categoría de máscaras que ganó con una cabeza de jaguar tallada en madera, y una mención honorífica en el Concurso Grandes Maestros de Fomento Cultural Banamex en 2019, en el que presentó un baúl fino.

Narcisa Gómez Jaén (1960).

Elabora artesanías de ixtle y lechuguilla. Originaria de González Ortega, Santiago de Anaya, hablante del hñähñu.
Desde los 12 años aprendió el arte de trabajar el ixtle gracias a las enseñanzas de sus padres, quienes han sido su inspiración. Ha sido ampliamente reconocida como continuadora de una tradición familiar y regional y ha sido merecedora de varios premios, entre los que destacan el 1er lugar en la categoría “B” del Concurso del Valle del Mezquital (2011), el 1er lugar en la edición XXVII del Concurso del Ayate, en Santiago de Anaya (2011); 2o lugar en el I Concurso Estatal de Artesanías Hecho en Hidalgo y el premio especial en la edición XLI del Gran Premio de Arte Popular (2016) en la categoría de mejor pieza de rescate. También elaboró un juego de carpetas para la colección El Arte Popular de Hidalgo. Rituales, Usos y Creaciones. Además, está orgullosa de que sus enseñanzas han trascendido: su nieto ha ganado premios y muestra interés por seguir concursando.

Anallely Gómez Ramírez (1987).

Artesana de fibra de carrizo. Originaria de Pañhé, Tecozautla. Ha contribuido a reactivar la actividad cestera, innovando y realizando piezas únicas, como nacimientos, muñecas, trenes y otros vehículos en miniatura.
La capacidad de domar la resistencia de un material tan duro y noble como el carrizo le ha permitido ganar diferentes certámenes a nivel estatal y nacional, entre los que se pueden mencionar: 1er y 2o lugar en las ediciones XXII y XXIII del Concurso Nacional de Nacimientos Mexicanos (2015 y 2019, respectivamente) en la categoría de fibras vegetales duras y semiduras tejidas o torcidas; 2o lugar en la II edición del concurso “De principio a fin. Tradiciones populares mexicanas” (2018) en la categoría de nacimientos mexicanos. Fue nombrada Gran Maestra del Arte Popular Mexicano por Fomento Cultural Banamex.

María Trinidad González García (1968).

Artesana de telar de cintura. Originaria de El Mejay, Chilcuautla.
Jugó y creció entre hilos y telares; primero alternó su labor artesanal con los estudios y después con su profesión, pues concluyó la licenciatura de médico veterinario. Aprendió desde los 10 años gracias a las enseñanzas de su mamá, Martina García Cruz. Cuenta que su abuela María Cruz tejía ayates en telar de cintura, pero su mamá fue quien empezó a tejer con algodón.
Entre los premios más recientes que ha obtenido se encuentran dos terceros lugares, uno en el Gran Premio Nacional 2016, con un ceñidor de doble vista y brocado; el otro, en el III Concurso Nacional Artesanal de Textiles y Rebozos 2020, con un conjunto de quexquémetl con bolsita de algodón, teñido con tinte natural de doble vista.

Zita González García (1965).

Artesana de telar de cintura. Originaria de El Mejay, Chilcuautla. Empezó a tejer a la edad de 8 años, mientras observaba a su madre, Martina García Cruz.
Algunos de los premios a los que ha sido acreedora: mención honorífica en la I edición del Concurso Nacional de Principio a Fin. Tradiciones Populares Mexicanas, en el que participó con un tapiz de nacimiento mexicano; 1er lugar en la II edición del mismo concurso, por un tapiz de algodón de doble vista y tres alzaderas; el premio por mejor obra de rescate en el Concurso de Nacimientos Mexicanos (2019), por un tapiz de un nacimiento de doble vista de tres alzaderas; 3er lugar en el Concurso de Nacimientos Mexicanos (2020), por una carpeta de algodón tejido de doble vista; 1er lugar en el Gran Premio Nacional de Arte Popular (2020), en la categoría “A”, por un camino de mesa hecho con algodón doble vista, teñido con tinte natural de nogal.

Pedro González Mauricio (1945).

Tallador de madera. Oriundo de Carpinteros, San Agustín Metzquititlán.
Aprendió el oficio alrededor de los 14 años cuando empezó a ayudarle a su padre. Las máscaras las hizo posteriormente por iniciativa propia, porque no había disponibles para la celebración del carnaval.
Algunos premios que destacan: 2o lugar en el Gran Premio de Arte Popular en la modalidad de escultura popular (2001) y el primer lugar en el I Concurso Estatal de Artesanías Hecho en Hidalgo, organizado en 2014 por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart). Todas las piezas premiadas las ha vendido. Pedro González no sólo es un experimentado tallador de madera, es un activo practicante de las tradiciones locales.

Benito González Ortiz (1937).

Su especialidad es elaborar artesanías de ixtle. Nació en El Mejay, Chilcuautla. Aprendió a los 8 años de la mano de su mamá desde la extracción, el hilado hasta el tejido.
Le gusta hilar y tejer porque son actividades que provienen de sus antepasados y disfruta todo el proceso. Ha participado en concursos organizados por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), pues tiene muchos años vendiendo en las tiendas de este organismo.

María Lucrecia Hernández Atenco (1963).

Artesana textil de la comunidad nahua de Santa Ana Tzacuala, Acaxochitlán. Tejedora de telar de cintura y bordadora. Elabora fajas, rebozos, cintas, chales, jorongos y blusas bordadas.
Aprendió a la edad de 12 años observando la forma en que trabajaban sus hermanas mayores. También es cocinera tradicional y activista social.
En el año 2019, asistió a un evento que organizó el Gobierno del Estado de Hidalgo en la Ciudad del Vaticano, para difundir la tradición artesanal hidalguense. Mostró un atuendo indígena con técnica de pepenado.
Entre los premios que ha ganado, destaca el primer lugar en el Séptimo Concurso Nacional de Textiles y Rebozo 2019, en la categoría de textiles de algodón, enredos, fajas, tejido de cintura y pedal. Participó con un traje completo.

Luz Hernández Castillo (1959).

Artesana alfarera originaria de Chililico, Huejutla de Reyes. Aprendió de su abuela a la edad de 13 años.
Además de elaborar piezas tradicionales sin moldes, hace reproducciones de cuadros para las que sí los utiliza. Trabaja con su esposo en el patio de su casa. Ha ganado premios y concursos nacionales, a nivel estatal y municipal. Las convocatorias se las envía una hermana que vive en Pachuca y ahora son sus hijos quienes las buscan.
De su producción tiene guardados algunos objetos que le han gustado, entre ellos macetas y floreros. Sus trabajos premiados se han quedado en el recinto donde se organiza el concurso.

Martín Hernández Castillo (1971).

Artesano alfarero quien nació en Chililico, Huejutla. Su instrucción comenzó cuando era niño bajo la guía de su madre, quien a la vez aprendió ayudando a su progenitora.
Produce con métodos manuales, aunque ya dejó de usar la pluma de gallina para pintar; ahora compra pinceles y afirma ser el innovador en la creación de macetas y molcajetes con figura de guajolote. Nunca utiliza moldes; los diseños surgen de su mente y su experiencia en el manejo de las figuras tradicionales.
En Tlaquepaque, Jalisco, ganó un primer lugar con un nacimiento, que ahora forma parte de la colección de un museo de dicha ciudad.

Emilio Hernández Hernández (1973).

Artesano de fibras vegetales, nació en Uzdehé, Tecozautla.
Elabora japonesas, conchas, francesas y pasteleras de fibras vegetales: sabino, raíz de sabino, fresno y hierba portuguesa (vara lisa y larga que no tiene botón).
Aprendió el oficio de la cestería entre los 7 y 8 años, ayudando a su mamá. Nunca ha inventado nada, pero siempre mejora los productos que ve incorporando innovaciones.
Ha ganando segundos lugares y menciones honoríficas en concursos nacionales y estatales.

Florinda Hernández Hernández (1960).

Maestra alfarera, nació en Barrio Nuevo, Chililico, Huejutla de Reyes. Empezó a participar en el oficio familiar desde que tenía alrededor de 12 años, instruida por su abuela y su mamá. Florinda Hernández trabaja por lo menos cinco horas diarias en el patio de su casa, además de realizar actividades propias del hogar.
Ha participado en diferentes certámenes y entre sus premios se encuentra un segundo lugar en la edición XLII del Gran Premio Nacional de Arte Popular (2017), en la categoría de alfarería y cerámica; presentó una olla de barro con tapa, pintada con engobes naturales y decorada con flores.

Gerardo Hernández Hernández (1972).

Artesano de incrustación de concha de abulón, nació en El Nith, Ixmiquilpan. Se ha especializado en piezas grandes como mesas de centro y espejos.
Actividad que combina con su trabajo de jornalero. Se inició en el oficio a los 20 años sin un maestro en específico, primero observando la forma en como trabajaban sus vecinos, después con su suegro, el maestro Pedro Pedraza.
Lo novedoso de sus diseños y la calidad de sus piezas le ha permitido ganar dos premios, uno fue un primer lugar con un calendario azteca en la edición XL del Concurso Gran Premio Nacional de Arte Popular 2015. El otro fue un premio en el Concurso Hecho en Hidalgo.

Julio Manuel Hernández Hernández (1940).

Maestro alfarero, nació en Zocuitzintla, Chililico, Huejutla de Reyes. Cuenta que empezó a ejercer el oficio familiar alrededor de los 20 años; a partir de que lo aprendió, elaboró moldes para pilón de distintas capacidades —desde medio kilogramo hasta dos y medio kilogramos— y moldes para fabricar tejas. También realizaba diferentes tipos de trastes para uso doméstico, como ollas, tinajas y porrones.
Guarda constancia del galardón que obtuvo en el II Concurso Estatal de Artesanías Hecho en Hidalgo, donde presentó una olla. Es un eslabón de una larga tradición alfarera de la que se siente orgulloso y a la que ahora dan continuidad sus familiares y vecinos.

Jennifer Estefanía Hernández (1995).

Artesana textil, originaria de San Pablo el Grande, Tenango de Doria. Elabora bordados conocidos como tenangos. Aprendió a bordar a la edad de 7 años a partir de las enseñanzas de su mamá, Verónica Martínez Pérez. Le preocupa que el trabajo artesanal sea poco valorado; le gusta imaginar que en un futuro será mejor pagado y que recibirán más apoyos para seguir bordando.
Jennifer Estefanía ha participado en certámenes regionales, estatales y nacionales, como Bordados de Tenango (2012 y 2015) y Hecho en Hidalgo (2015); además ha obtenido resultados favorables: primer lugar en el Gran Premio Nacional (2016) con un mantel y segundo lugar en la edición de 2017 del mismo premio, también con un mantel.

Luciano Hernández Melchor (1957).

Artesano de incrustación de concha de abulón. Nació en La Joya, Ixmiquilpan. Aprendió el oficio en el taller de Nicolás Pedraza a partir de los 8 años.
Al principio sólo hacia figuras como rueditas, hojitas, estrellas y pájaros, después aprendió toda la técnica y puso su propio taller a la edad de 20 años. Elabora instrumentos musicales, espejos, portaplumas, aretes, prendedores para el cabello, llaves, cruz y copas torneadas, entre otros productos.
Obtuvo premios y reconocimientos, entre los que recuerda un tercer lugar y una mención honorífica, también participó en ferias y festivales en diferentes estados de la República para difundir la técnica y para vender sus obras.

Nicolás Hernández Nube (1964-2021).

Artesano de cera escamada. Nació en Cerritos, Ixmiquilpan, falleció en octubre de 2021 en el mismo lugar. Aprendió la técnica de la cera escamada, ayudando a su abuelo materno Agapito Nube, quien falleció cuando Nicolás tenía 11 años.
Por su trayectoria de vida como artesano de la cera escamada el Gobierno del Estado de Hidalgo, le otorgó el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo 2009 en categoría de creación popular. Fue un activo promotor del desarrollo y difusión de la cerería. Impartió talleres en Ixmiquilpan y en municipios vecinos, participó en encuentros estatales y nacionales de cereros. Una de sus mayores satisfacciones fue elaborar arreglos para el nacimiento y altar de la Virgen de Guadalupe, que se instaló en el Vaticano en el año 2019.

Amalia Hernández Ortega (1981).

Artesana textil. Nació en Santa Ana Tzacuala, Acaxochitlán. Bordadora y tejedora de telar de cintura. Elabora las diferentes prendas del vestuario tradicional femenino de su localidad: naguas, fajas, quechquémetl y blusas, así como bordados para camisa.
Se inició en el oficio del bordado y el tejido en telas de cintura desde los 15 años. Le enseñó su mamá María Azucena Ortega.
Obtuvo un premio estatal con una faja de lana elaborada en telar de cintura.

Marcelina Hernández (1950).

Artesana textil de Santa Ana Tzacuala, Acaxochitlán. Tejedora de telar de cintura y bordadora, confecciona las piezas que componen el traje tradicional nahua de Santa Ana Tzacuala (blusa con su respectivo bordado, quexquémetl, nagua o enredo y la faja o ceñidor).
Aprendió con su mamá desde que era niña. Sus trabajos los elabora con hilos de algodón, lana o estambre, ayudándose con herramientas sencillas como agujas, telar de cintura y mecapal.
Participó en concursos municipales, estatales y nacionales, de los premios obtenidos sobresale un segundo lugar en el X Concurso Nacional de Textiles 2017, donde participó con un quexquemetl de lana teñida con añil, hilado en malacate y tejido en telar de cintura y una mención honorífica por un rebozo en el Concurso Nacional de Textiles 2015.

María Dominga Hernández (1957).

Artesana textil de Santa Ana Tzacuala, municipio de Acaxochitlán. Es tejedora de telar de cintura y bordadora, elabora las prendas que componen el traje tradicional nahua de Santa Ana Tzacuala: blusa bordada, quexquémetl, nagua o enredo y la faja o ceñidor.
Aprendió a tejer en telar de cintura y bordado siendo niña, observando a su hermana mayor cuando hacia dichas labores.
Ha concursado en certámenes locales, estatales y nacionales. El premio más importante que ha ganado es un 2º lugar en la XL edición del Concurso Gran Premio Nacional de Arte Popular 2015, en la categoría “otras técnicas pictóricas”, participó con un traje completo de Santa Ana Tzacuala, compuesto de enredo, faja, camisa y quexquémetl.

Ranulfo Hurias García (1942).

Artesano de madera, originario de El Olvera, San Salvador. Se inició en el oficio del tallado de madera por iniciativa propia alrededor de los 15 años, y es la primera persona de su familia consagrada a esta labor.
Disfruta su oficio al grado que en ocasiones se entusiasma tanto con alguna pieza que quiere terminarla en un solo día y extiende su jornada laboral para trabajar en ella.
Ha sido merecedor de varios reconocimientos, entre ellos un premio en el I Concurso Estatal de Artesanías Hecho en Hidalgo (2014) y el premio especial en el Concurso Regional de Arte Popular Valle del Mezquital (2009).

Laura Juárez Gutiérrez (1965).

Artesana textil, nació en la Ciudad de México. Desde los 10 años vive en Santa Ana Tzacula, Acaxochitlán.
Borda y teje en telar de cintura las piezas del traje tradicional de la mujer nahua de Acaxochitlán: blusas, nagua, quexquémetl, faja o ceñidor, morrales y la junta de los chales.
Su historia como artesana inicia a los 15 años, gracias a sus cuñadas Silvina y Felisa Vargas que le enseñaron a bordar y la hechura de blusas. Los principios básicos del tejido de telar de cintura los aprendió de la señora Francisca Martínez, conocida localmente como “la mujer de valor”.
Obtuvo el tercer lugar en el X Concurso Nacional de Textiles 2017, en la categoría de trajes tradicionales, con un traje de lana conformado por blusa, faja, enredo y quechquémetl. Además tiene varios premios municipales y estatales.

Martín López (1949).

Artesano de incrustación de concha de abulón. Nació en el municipio de Ixmiquilpan. Aprendió desde los 8 años con un artesano de su comunidad. En un inicio solo realizaba instrumentos en miniatura y con el paso del tiempo fue haciendo otro tipo de piezas: alhajeros, espejos, aretes, portarretratos, cruces, llaveros, marcos grandes, clineras, servilleteros, búhos, caballos y cualquier cosa que su clientela pida. Ha ganado varios premios estatales y regionales.

Jessica Lucas Ortiz (1993).

Jessica Lucas Ortiz (1993). Artesana textil, nació en Tenango de Doria. Dibuja y borda tenangos, se ha especializado en hacer fusiones con la técnica de papel amate de San Pablito, Puebla.
Se inició en el oficio familiar a la edad de 7 años, observando cómo bordaba su mamá, Carolina Ortiz Martínez.
Jessica Lucas ha ganado dos premios en el concurso Hecho en Hidalgo (2014 y 2015) y en Bordados de Tenango en la edición de 2015, principalmente por sus propuestas innovadoras. Para ella es significativo que por medio de los premios se reconozca el trabajo de las mujeres, pues señala que vivimos en un país donde son poco valoradas. Los premios la motivan a seguir realizando su labor.

Irene Maqueda Martín (1987).

Artesana de fibras vegetales. Nació en Ixmiquilpan, pero vive en El Bethí, Chilcuautla, lugar de origen de sus padres.
Produce diversos artículos de ixtle; aprendió a elaborarlos desde que era niña, cuando veía cómo los hacían su mamá, Macrina Martín Martín, y su abuelita.
Ha sido galardonada en dos ocasiones; obtuvo una mención honorífica en el Tercer Concurso Nacional Jóvenes Creadores de Arte Popular Mexicano (2015) con un ayate de ixtle; las piezas ganadoras las vendió. De las convocatorias a los certámenes se entera por Hidarte.

Casimira Martín Martín (1957).

Artesana de fibras vegetales. Originaria de El Bethí, Chilcuautla. Se destaca por elaborar artesanías de ixtle. Aprendió de sus padres que se dedicaban de lleno a la confección de ayates.
Debido a la disminución de la demanda del ayate tradicional, debió incursionar en la confección de piezas novedosas, como los talladores para exfoliar la piel (que llama faciales), y ha confeccionado bolsas de fibras naturales.
Ha recibido varios reconocimientos a nivel nacional y estatal; uno de los más recientes es el segundo lugar en la XLIII edición del Gran Premio Nacional de Arte Popular 2018.

Macaria Martínez Pérez (1981).

Artesana textil, originaria de San Pablo el Grande, Tenango de Doria. Dibuja y borda artesanías conocidas como tenangos.
Bordar es su actividad principal y, aunque no refiere una edad específica, señala que desde niña comenzó su proceso de aprendizaje. Le enseñó a bordar Hipólita Pérez Ramírez, su madre.
Actualmente dibuja con sus tres hijas. Para Macaria, dibujar y bordar tienen especial relevancia porque los colores y los dibujos le llaman, le gustan, se distrae y lo hace con amor; y también por el aspecto económico.
Algunos de los premios obtenidos: tercer lugar en el Premio Nacional del Rebozo en 2015; a nivel estatal, en 2017, le otorgaron el segundo lugar en la X edición del Concurso Bordados de Tenango de Doria, y el primer lugar en la edición de 2019 del mismo certamen.

Las Mendoza

está conformado por ocho mujeres, seis de ellas hermanas: Respicia (88 años), Isaura (77 años), Tomasa (72 años), María Concepción (67 años), Brígida (64 años) y Blandina (61 años). Las otras dos integrantes pertenecen a la familia extensa: Marcelina Espinoza Palma (67 años) y Angélica Mendoza Espinoza (33 años). Han elaborado piezas para grandes personalidades, como el papa Juan Pablo II, María Esther Zuno de Echeverría y varias esposas de gobernadores del estado de Hidalgo.
Por su trayectoria de vida como portadoras de conocimientos ancestrales sobre las técnicas del bordado y de telar de cintura, el Grupo Artesanal Mendoza recibió en 2011 el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo, en la categoría de creación popular.

Odilón Mendoza López (1972).

Artesano dedicado a la lapidaría, barro y madera. Nació en el Estado de México, pero se considera hidalguense por el tiempo que lleva residiendo junto con su familia en la entidad, específicamente en Tula de Allende.
Desde muy joven se dedicó a las artes manuales y asimiló las enseñanzas de su familia y amigos, pero no fue hasta los 20 años que comenzó a ejercer el oficio de artesano ya como una profesión. Hoy, a sus 48 años, sigue haciéndolo y no piensa parar. Su padre, Antonio Mendoza, fue el primero del linaje en dedicarse específicamente a la lapidaria.
Como Tula de Allende fue territorio olmeca, las obras que más disfruta hacer son aquellas que remiten a la época prehispánica y considera que su auténtica labor como artesano consiste en preservar la cultura de su región. Considera que las artesanías, son un arte en el que todos los involucrados aprenden algo nuevo en el hacer de cada día. Cuenta con un premio nacional y varios estatales.

Andrés Monzalvo Monzalvo (1938).

Artesano que elabora canastas, bolsas y fruteros de vara de sauz. Nació en Jilotla, Metztitlán, se inició en el oficio de la cestería a la edad de 12 años bajo la guía de su padre Vicente Monzalvo Moreno.
A la edad de 15 años ya dominaba el proceso de elaboración de sombreros, canastas y cestillos; al mismo tiempo que recorrería los caminos de la Vega de Metztitlán para vender sus productos.
Las exigencias económicas hicieron que fuera por tres ocasiones a los Estados Unidos de Norteamérica, entre el año 1961 y 1964 en la última etapa del Programa Brasero. A los 52 años decidió dedicarse de tiempo completo a la producción de canastas. Actividad que realiza a sus poco más de 80 años, por ser algo que le gusta hacer. Por su trayectoria de vida en la elaboración de canastas, el Gobierno del Estado de Hidalgo le otorgó el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo 2016, en la categoría de Creación popular.

Lucía Osorio Vite (1978).

Artesana alfarera originaria de Pahuatitla, Huautla y migró a Chililico, Huejutla de Reyes, a la edad de 22 años. Los conocimientos sobre el manejo del barro los adquirió de su suegra a partir de los 18 años; primero le ayudó en tareas sencillas como amasar y colar el barro, después ya moldeó las piezas. Su suegra fue instruida a su vez por su madre cuando era niña.
La alfarería es su única ocupación. Elabora ollas, copaleros, toritos, cazuelas y macetas de barro; también muñecas decoradas y miniaturas.
Por la calidad de su trabajo ha ganado concursos y reconocimientos nacionales y municipales. La pieza con la que se hizo acreedora al premio del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) fue vendida a una persona de Guadalajara, Jalisco.

María Francisca Pedraza García (1977).

Artesana de incrustación de concha de abulón sobre madera, también elabora bordados de hilván y punto de cruz, es originaria de El Nith, Ixmiquilpan.
Aprendió alrededor de los 10 u 11 años ayudando a su padre, el maestro Pedro Pedraza Salvador, quien decidió enseñarles a ella y a su hermana.
María Francisca tiene por costumbre participar en concursos estatales con bordados de hilván y con incrustación de concha de abulón en certámenes nacionales. A nivel nacional obtuvo un premio con una cruz torneada de nogal al natural; su papá elaboró la cruz y ella le incrustó las hojas y ramas.

Santiago Pedraza Rosquero (1936).

Artesano especializado en la concha de abulón. Nació en el municipio de Ixmiquilpan y representa la tercera generación de artesanos, tiene más de 7 décadas ejerciendo el oficio de la taracea. Empezó en el oficio aproximadamente a los 10 años bajo la tutela de su padre Victoriano Pedraza, quien a su vez fue instruido por su progenitor, Cesario Pedraza, músico y laudero originario de Orizabita.
Su talento le ha valido varios premios estatales y nacionales. El que más recuerda es un primer lugar en el XLIII Concurso Gran Premio Nacional de FONART 2018, que obtuvo con una mesa de centro por tener un trabajo muy fino y detallado.

Avelino Peña Cruz (1962).

Artesano de fibras vegetales, nación en el municipio de Tecozautla. Elabora canastas, japonesas, sombreros y curiosidades diversas de fibras vegetales como vara de sauce, sabino, raíz de sabino, mimbre y vara portuguesa. Aprendió cestería a los 13 años con su papá Eduardo Peña Cruz.
Con la finalidad de hacer más atractivas las canastas, inventó poner una tira roja a la mitad, así como hacer la japonesa de dos colores, mitad de fibra blanca y mitad de roja, innovaciones que imitaron otros artesanos y tuvieron éxito entre los clientes.
Ha ganado concursos y diplomas estatales y nacionales, en HIDARTE obtuvo un tercer lugar y en FONART en 2020 se hizo merecedor a un primer lugar.

Norma Pompeyo Maximiliano (1978).

Artesana textil, de la comunidad nahua de Santa Ana Tzacuala, Acaxochitlán. Elabora fajas, naguas, blusas y quexquémetl bordados.
Empezó a tejer y bordar a los 20 años, su especialidad son las fajas de lana en telar de cintura. También se dedica a la venta de flores en el estado de Querétaro.
Tiene un muestrario con los dibujos que hace, como flores, perritos, elotes. No hace inventos, pero si hace cambios en los dibujos. Los materiales básicos para sus prendas son hilos, lana y tela de popelina, manta y cuadrillé.
Ha ganado premios en concursos regionales.

Aurora Ramírez Bacilio (1932).

Artesana textil, originaria de Arbolado, Tasquillo. Elabora rebozos, morrales, jorongos y cotorinas de lana.
Aprendió de su madre el manejo del telar de cintura siendo niña. Elaboró un jorongo y rebozo para la colección El Arte Popular de Hidalgo. Rituales, usos y creaciones. En 1970 elaboró cientos de piezas con la ayuda de su esposo e hijos para realizar el tapiz del Centro de Convenciones de Acapulco, Guerrero.
En 2018, por su trayectoria como tejedora de telar de cintura, obtuvo el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares Francisco R. Luna Tavera. En 2014, obtuvo una mención honorífica en el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo, en la categoría de promoción y difusión del arte popular.

Pánfilo Ramírez Tenjai (1960).

Artesano de fibras vegetales. Originario de la comunidad de Tenzabí, Tecozautla. Elabora canastas, canastones, tortilleros, floreros y otros objetos utilitarios y decorativos.
Aprendió la cestería con su papá Clemente Ramírez Hernández desde los 7 años. Trabaja la vara de sauz, jarilla, raíz de sabino, sangregado o sangre de grado, mimbre y vara portuguesa.
Inventó la forma de colocar tapas a los tortilleros, así como floreros con base tejida del mismo material en substitución de las bases de madera.
Ha participado en concursos estatales, ganando primeros y segundos lugares, así como un galardón. También ha impartido talleres de cestería en Campeche y en el estado de Hidalgo.
En el año 2017 fue beneficiario del entonces denominado Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC).

Gerardo Rincón Almaraz (1990).

Artesano de obsidiana combinando técnicas decorativas y materiales, como incrustación de concha de abulón. Originario de la la comunidad de Pañhé, Tecozautla. Su interés por la innovación lo llevó a realizar piezas con movimiento.
El tallado de piedra lo aprendió a los 21 años con su papá Jesús Ramírez Trejo, que a su vez se formó con los artesanos de San Juan Teotihuacán, estado de México.
La creación de piezas especiales le han permitido obtener premios, entre los que se encuentran dos segundos lugares, uno en el XXII Concurso Nacional de Nacimientos Mexicanos 2015, otro en la VI edición del Concurso del Valle Del Mezquital en 2018.

Tomasa Rincón Sánchez (1960).

Artesana de fibras vegetales. Oriunda de El Pañhe, Tecozautla. Elabora tortilleros, jaulas, biombos y canastas entre otros objetos utilitarios. La materia prima principal es el carrizo, pero también usa palma, sauz y mimbre natural o sintético.
Aprendió la cestería de sus padres Alberta Sánchez Flores y Anastasio Rincón Disciplina, entre los siete y ocho años. Inició limpiando carrizos.
Para tener mayores posibilidades de venta incursionó en el diseño de nuevos productos, pensando en las necesidades de la gente, así es como empezó a producir biombos y tortilleros.
Ha participado en concursos regionales, estatales y nacionales por invitación de HIDARTE y ha ganado varios premios y reconocimientos.

Francisco Javier Rivera Martínez (1982).

Originario de Tula de Allende, realiza diversas figuras de cantera, basalto y pedernal, oficio que aprendió a los 25 años gracias a las enseñanzas de su papá, Nazario Rivera, y de su hermano mayor.
Su papá fue el primero de la familia en moldear figuras de piedra. Sus obras las realiza en jade, basalto, cantera, pedernal y alabastro. Para las incrustaciones utiliza obsidiana, concha de abulón y hueso de res.
Ha obtenido premios y reconocimientos como en el concurso Los Cuatro Gigantes; un año ganó el segundo lugar y en otros, el cuarto y quinto. También ha participado en el Concurso Nacional de Arte Popular.

Eulalia Rojas Cruz (1968).

Artesana textil, originaria de Santa Catarina, Acaxochitlán. Elabora quexquémetl, morrales, naguas y blusas bordadas, caminos de mesa y morralitos para celulares.
La calidad de su trabajo le ha permitido obtener premios y reconocimientos a nivel local y estatal, entre los que se encuentran primeros y segundos lugares en concursos organizados por FONART e HIDARTE.
En el 2010 elaboró un quechquémetl y una falda ceremonial para la Colección El Arte Popular de Hidalgo Rituales, usos y creaciones. Integrada por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana.

Juan Torres María (1934).

Artesano de ixtle y palma, nació en la Nopalera Naxthey, Alfajayucan. Se inició en este oficio a la edad de 7 años, bajo la instrucción de su progenitor. Durante muchos años combinó el trabajo de campo con la elaboración de artesanías.
En su edad madura, con la intención de preservar sus costumbres y dejar un legado a su comunidad, aprendió a elaborar y a ejecutar el tambor con cuero de chivo y el pífano que se utilizan en las fiestas del Valle del Mezquital para dar la entrada a la imagen patronal.
En 2010 colaboró con la colección El arte popular de Hidalgo. Rituales, usos y creaciones; presentó un tambor y pífano, una canasta de barril y un frutero. Por su contribución a la promoción y desarrollo de la artesanía de ixtle y palma, el maestro Juan Torres María se hizo merecedor del Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo en la edición de 2013.

César Trejo Disciplina (1991).

Artesano especialista en trabajos de cantera, obsidiana y carrizo, nació en Pañhé, Tecozautla.
Le gusta esforzarse para crear obras de calidad y diferentes de las que hacen otros artesanos; esto le ha permitido ganar premios y reconocimientos locales y nacionales: obtuvo mención honorífica por un nacimiento de cantera esculpido en una sola pieza en el XXII Concurso Nacional de Nacimientos Mexicanos (2015); segundo lugar en la VI edición del Concurso del Valle del Mezquital (2018) y mención honorífica en la VI edición del Concurso Hecho en Hidalgo (2019).

Marisela Consuelo Trejo Jiménez (1988).

Artesana de carrizo. Originaria de Gandhó, Tecozautla. Elabora artesanías de uso decorativo y juguetes, oficio que aprendió con su familia desde que era niña, lo mismo que el idioma hñañhu.
Su capacidad creativa y la calidad de su trabajo le han permito ganar varios premios, entre los que se encuentran dos terceros lugares, en la categoría de fibras vegetales; uno en el VII Concurso Nacional del Juguete Popular Mexicano 2019, y otro en el LVV Concurso Gran Premio Nacional de Arte Popular 2020.

María Estela Vargas Vargas (1968).

Artesana textil, originaria de la comunidad de Santa Ana Tzacuala, Acaxochitlán. Tanto el bordado como el tejido en telar de cintura lo aprendió con su mamá Matiana Cuaseosepa, a partir de los 13 años.
De los premios obtenidos destaca un primer lugar en el Segundo Concurso Hecho en Hidalgo 2017, categoría B, y una mención honorífica en el Primer Concurso de Bordados Acaxochitlán 2011.
En el 2019 elaboró una blusa nahua y ceñidor, para la pastora de un nacimiento navideño que instaló el Gobierno del Estado de Hidalgo en la Ciudad del Vaticano, con la finalidad de difundir la diversidad cultural del estado de Hidalgo.

Felipe Vega Hernández (1952).

Artesano de cestería de fibras duras, originario de Gandhó, Tecozautla y es hablante del otomí en su variante hñähñu.
Ha obtenido dos premios; uno de ellos fue el tercer lugar en la LXII edición del Gran Premio Nacional de Arte Popular (2018) en la categoría de fibras vegetales con una trampa para pescar realizada con vara de palo dulce, llamada xundi en su lengua materna. Otras piezas con las que ha participado han sido una iglesia, una canasta y una silla de jarilla.
Es proclive a entablar largas conversaciones sobre diversos temas, debido a que tiene toda una vida dedicada a la promoción cultural.

Juan Gabriel Vega Rico (1974).

Artesano de lapidaria, originario de Tula; aprendió por cuenta propia a los 25 años, y es el primero de su familia en hacer trabajos de piedra. Sus hijos Jorge Luis y Gabriel ya aprendieron el oficio y le ayudan en el taller que tiene instalado en el patio de su casa.
Ha participado en certámenes nacionales, estatales y regionales en los que ha obtenido premios y distinciones, entre ellos varios primeros lugares; es el caso del Gran Premio Nacional de Arte Popular en la categoría de cantería y lapidaria en 2012; el Concurso de Artesanías Hecho en Hidalgo en las ediciones de 2016 y 2017; el V Concurso del Valle del Mezquital y en 2015 en un concurso organizado por el municipio de Tula de Allende. También ha ganado varios segundos lugares y múltiples reconocimientos.

Jorge Luis Vega Sánchez (1998).

Artesano de lapidaria, originario de Tula. Empezó desde los 8 años, cuando veía y ayudaba a su papá Juan Gabriel Vega Rico, reconocido artesano de Tula y la primera persona de su familia en hacer esculturas de piedra de efigies prehispánicas.
Se ha hecho acreedor de diplomas y premios, como el primer lugar en la categoría “G” del Primer Concurso Estatal de Artesanías Hecho en Hidalgo (2014), así como menciones honoríficas por participar en el Gran Premio Nacional de Arte Popular. Los premios lo motivan a seguir con su oficio de escultor.

María Merced Zamora Hernández (1953).

Artesana en incrustación de concha de abulón. Nació y ha vivido toda su vida en El Nith, Ixmiquilpan. Aprendió esta labor a partir de los 27 años bajo la tutela de su esposo Francisco Pedraza Rosquero †, miembro de la dinastía de los Pedraza que se iniciaron en esta profesión en 1872.
Por lo delicado y fino de su trabajo ha ganado 3 premios, el más reciente es de 2019 en el XLIV Concurso Gran premio Nacional de FONART. Su esposo tenía el reconocimiento de excelencia y conserva algunos trabajos galardonados.

Serafín Zavala Salvador (1927).

Artesano tallador de objetos de madera, originario de Carpinteros, municipio de San Agustín Metzquititlán. Nieto e hijo de talladores de madera, además de agricultores; aprendió el oficio familiar desde muy joven, ya que en ese tiempo había mucha madera en su pueblo y representaba una de las pocas maneras de obtener ingresos junto con la agricultura.
Con más de noventa años aún corta, talla y pule trozos de madera de pino y oyamel —que cultiva en un terreno de su propiedad—.
En 2010 contribuyó con un juego de bateas, cucharas y palas para la colección El arte popular de Hidalgo. Rituales, usos y ceaciones. Por su trayectoria de vida como artesano de la madera, obtuvo el Premio Estatal de Artes y Tradiciones Populares de Hidalgo (2015), en la categoría de creación popular.